rockstarismo 1: popularity
Mayo 9th, 2008Cuando iba en secundaria, el star system del Instituto México tenía una estrella: Eduardo Sánchez-Armas. Él era LA estrella pop del momento por una razón. Era la voz principal de la Coral; en las Noches Coloniales™ y Pastorelas™ bajaba de su sitio en el tremendo coro, tomaba el micrófono con sus propias manos (impensable para los otros cantantes, mortales) y, envuelto en un ridículo sweater rojo y pantalones de pinza negros, interpretaba “Oye mi amor” (sí: de Maná) ante una horda de adolescentes furiosas que le animaban. No miento: alguna vez vi a una treceañera desmayarse luego del numerito.
Yo lo veía casi cada noche colonial (ejem, eran los noventas, teníamos catorce años, era la colonia del Valle… no había NADA qué hacer, sólo ir a las noches coloniales). Eduardo tenía su numerito aprendido. Aplaudía y hacía aplaudir a la concurrencia. Las chicas (que siempre eran las mismas) también sabían su papel: sacaban pancartas, gritaban, se apelotaban. Era Eduardo Sánchez-Armas, y eso era suficiente.
Claro: el hecho de que fuera hijo (o sobrino, ya no recuerdo) del director de la Coral no tenía nada que ver, no. Lo digo en serio: para mí, el hecho de que fuera quien fuera me daba igual. La cosa es que cada vez que salía de su boca el no-sabes-cómo-te-deseo, me daba pena ajena. Es decir: no que yo sea EL cantante (entonces no lo era, mucho menos); pero, a todas luces, Lalo cantaba mal. Forzado. Imitaba la voz de Fher (o algo). Sin embargo era el único que tenía el permiso de subir al escenario. That’s life.
Hace poco, Facebook, como siempre, me regresó un cachito de mi pasado. Una amable invitación a un evento. Que se intitulaba “Lalo en concierto con Jaque Mate”. Ajá: Lalo. Sánchez Armas. Como parte de la invitación, estaba este video.
No ha cambiado nada. Canta igual de mal. Pretende ser Luismi. Finge. Los músicos que trae (que también son ex compañeros) están sumamente desperdiciados. Sin embargo, estoy seguro, su canción será un éxito, cuando menos en el círculo de quinceañeras (de 25 años) que le rodean.
Me da la misma sensación que antes: pena ajena. Bueno, oquei: también un poco de envidia (ash, me choca admitirlo). Es decir: yo apenas estoy acá, y eso, de entrada, tendría que descalificar cualquier comentario que yo haga sobre cualquier múico. Sí, los One Night Standers han prendido mogollón, pero vamos: que como músico me falta todo. En fin: hay cosas que no cambian desde la secu. Y aunque no me guste (y, para ser sinceros, no crea en ese tipo de música), sí me da también una ñañarita y le deseo toda la suerte a Lalo. Aunque, desde mi punto de vista, apesta (Lalo, si lees esto, lo siento: neta, mucha suerte, pero that’s not for me…).
(Si este post tuviera una segunda parte, que no tendrá, habría que hablar de Surik Bai. Ellos también iban conmigo en la escuela. Y juro por el sillón de los Simpson que son buenos músicos, todos ellos. No espectaculares, pero muy respetables. Escucho este proyecto y también debo decirlo: apesta. No sé si sea cosa de la grabación o qué, pero neto no mamar. Igual: si leen esto, les deseo suerte, sé que pueden más, pero no mamen. Urgente: consigan vocalista).
